INTRODUCCIÓN A LA ALQUIMIA: ARNAU DE VILANOVA

Se considera, como lugar común, a la alquimia, la antigua ciencia alquímica, como un precursor de la química nacida y desarrollada en la modernidad. No obstante, esta vinculación requiere una precisión o matización.

Si la química actual se ocupa evidentemente de aspectos de la naturaleza, si puede ser considerada como lo que desde tiempo atrás se viene en llamar una ciencia natural, la alquimia tiene una doble faz, como dos espejos superpuestos, que la hacen ser tanto lo que se clasificaría como ciencia de la naturaleza como lo que se clasificaría como ciencia del espíritu. En otras palabras, los textos y la práctica alquímica son partícipes de un simbolismo esotérico que la hacen trascender la combinación de materias en el ámbito natural (ámbito de la química) para simbolizar, desarrollar y explicar el ámbito de lo filosófico-religioso. En tal sentido, la alquimia es un despliegue de la experimentación en filosofía, un despliegue de la filosofía experimental, de la filosofía como experiencia y de la experiencia de la filosofía, que seria decir la experiencia de la sabiduría, la experiencia o saber del sabio. En la alquimia el sabio, el transmisor de la tradición y de los conocimientos alquímicos, es el filósofo. De ahí que cuando en la alquimia se trate de la Piedra, se hable de la piedra filosofal, que, añadiremos, dentro de esas corrientes alquímicas, en concreto en la obra de Arnau (o Arnaldo) de Vilanova, es llamada piedra insignificante (como apunta C.G.Jung en la nota 195 (127) de "Psicología y alquimia"; dice ahi: " Arnaldo de Vilanova (muerto en 1313) llama a la "lapis" "lapis exilis", "piedra insignificante" (Rosarium, 1. c., pág. 210), lo que debería ser importante para la interpretación de Wolfram." [La interpretación de Wolfram von Eschenbach cuando llama "lapis exilis" a la piedra del Santo Grial]. La química concierne a piedras o moléculas; la alquimia despliega una praxis epistemológica que trasciende lo natural: en la alquimia la piedra, la materia siempre trasciende, siempre es símbolo.

Es de esa mutación, de esa transfiguración de la que trata la alquimia; así la alquimia es considerada como el arte de ennoblecer. En este sentido la alquimia fructifica, germina, y no es la ciega o torpe búsqueda de un metal precioso escondido lejos en lo ignoto.

Es esto lo primero de lo que nos hemos podido percatar al introducirnos en los textos de, entre otros, Arnau de Vilanova en lo concerniente a la practica del arte de la alquimia. Decir que esos textos, como sus autores, fueron marginados, perseguidos y censurados por el estamento eclesiástico oficial -así se perdería una parte sustancial de los escritos de Arnau de Vilanova-, aunque, como podemos ver por la biografía de este mismo autor, los alquimistas fueron leídos y estudiados por reyes y pontífices, y en ocasiones llevarían su obra a cabo en su entorno.

Los cuatro elementos

Arnau de Vilanova

A continuación pasamos a comentar algunos puntos de un breve texto, referente a la alquimia, de Arnau de Vilanova, quien fuera médico de los pontífices Bonifacio VIII y Clemente V, maestro de medicina en Montpellier, autor de múltiples tratados médicos, con conocimientos cabalísticos y, como vemos, alquímicos. El texto que tratamos es "Semita semitae. El camino del camino". Fue redactado diez años antes de la muerte del autor (n.1238/40-m.1313), y dirigido al papa Benito XI.

A mi modo de ver, lo fundamental del "Semita semitae" es la explicación del quehacer alquímico como praxis de la transmutación de lo impuro en lo puro, extrayendo de lo corporal lo espiritual. En eso consiste la búsqueda de la Piedra.

Comienza explicando Arnau de Vilanova, ciñéndose a la tradición: "De acuerdo con lo que antecede, el que analice las cosas verá que si los filósofos han hablado de un modo oscuro, por lo menos han dicho la verdad. Han dicho que, en efecto, nuestra Piedra tiene un alma, un cuerpo y un espíritu, lo cual es cierto. Han comparado su cuerpo imperfecto al cuerpo, porque no tiene poder por sí mismo; han llamado al Agua espíritu vital porque da al cuerpo, de por sí inerte e imperfecto, la vida que antes no tenía y porque perfecciona su forma. Han llamado alma al fermento porque, como más adelante se verá, ha dado también vida al cuerpo imperfecto, perfeccionándolo y cambiándolo en su propia naturaleza". El proceso que lleva a cabo el alquimista consiste en el cambio de las naturalezas, la transmutación: "Dice el filósofo: "Cambia las naturalezas y hallarás lo que buscas." Esto es cierto. Porque en nuestro Magisterio sacamos primeramente lo sutil de lo espeso, el espíritu del cuerpo, y después lo seco de lo húmedo, es decir, la tierra del Agua, y así cambiamos las naturalezas; lo que estaba abajo lo ponemos arriba, de suerte que el espíritu se convierte en cuerpo, y en seguida el cuerpo se transforma en espíritu". A continuación habla del modo de conseguir la materia sutil, "la sutilización" de los cuerpos, diferenciando la practica alquímica de la desarrollada por los "simples de espíritu", "gentes sin experiencia": "Nuestra Agua une cuerpos diferentes entre sí, con tal de que hayan sido preparados como acaba de decirse; esta unión es de tal naturaleza que ni el fuego, ni ninguna otra fuerza, pueden separarlos por la combustión de su principio ígneo. Esta transmutación sutiliza los cuerpos, pero no se trata de la sublimación vulgar de los simples de espíritu, de las gentes sin experiencia, para las cuales sublimar es elevar. Esas personas toman cuerpos calcinados, los mezclan a los espíritus sublimales, es decir, al mercurio, al arsénico, al azufre, etc., y subliman todo con ayuda de un calor fuerte.

>>Los cuerpos calcinados son arrastrados por los espíritus y ellos dicen que están sublimados. Pero ¡qué decepción tienen cuando encuentran cuerpos impuros con sus espíritus más impuros que antes! Nuestra sublimación no consiste en elevar; la sublimación de los filósofos es una operación que hace de una cosa vil y corrompida (por la tierra) otra cosa más pura. Lo mismo que cuando se dice corrientemente: Fulano ha sido elevado al Obispado ... por "elevado" se entiende que fue exaltado y colocado en una posición más honorable. Del mismo modo decimos que los cuerpos han cambiado de naturaleza, es decir, que han sido exaltados, que su esencia se ha hecho más pura; de manera que se ve que sublimar es la misma cosa que purificar; es lo que hace nuestra Agua.

>>Es así como debe entenderse nuestra sublimación filosófica, sobre la cual muchos se han engañado". Así pues, se entiende la sublimación como proceso de purificación: "De suerte que nuestra Agua mortifica, ilumina, limpia y vivifica; primeramente hace aparecer los colores negros durante la mortificación del cuerpo, y después vienen numerosos y variados colores, y finalmente la blancura. En la mezcla del Agua y del fermento del cuerpo, o sea del cuerpo preparado, aparecen una infinidad de colores". La explicación que hace Arnau de Vilanova de la práctica acaba con las siguientes líneas: "Ante todo, precisarás disolver dicho fermento, reducirlo a tierra y, en una palabra, repetir las mismas operaciones que con el cuerpo imperfecto. Sólo entonces los unirás y los empaparás con el Agua que ha pasado al recipiente, y cocerás durante tres días o más. Embebe de nuevo, recuece y repite la operación hasta que ambos cuerpos queden unidos, o sea que no formen más que uno. Pesarás. Su color no habrá cambiado. Entonces verterás sobre ellos el Agua ya citada, poco a poco, hasta que no absorban más. En esta unión de los cuerpos, el Espíritu se incorpora a ellos y como han sido purificados, se transforma en su propia naturaleza. Así es como el germen se transforma en los cuerpos purificados, lo que antes no hubiera sucedido a causa de su carácter grosero y de sus impurezas. El espíritu crece en ellos, aumenta y se multiplica". Como dice Ramon Llull ("De la práctica de la alquimia") cuando habla del calor con la virtud formativa, y los define como "alma", "pero no tal como un acto de un cuerpo orgánico físico llevando en sí la potencia vital, sino como un artesano en su taller fabricando su clavo o cualquier otra cosa siguiendo la forma de su pensamiento". Más adelante, sobre el proceso de sutilización, Vilanova cita a Morienus: "Si no lavas, si no blanqueas el cuerpo inmundo y no le das alma, no habrás hecho nada para el Magisterio. Entonces el espíritu está unido al alma y al cuerpo, se regocija con ellos y se fija. El agua se altera, y lo que era espeso se vuelve sutil ". Y concluye con los logros del Arte: "He aquí. lo que dice Astanus en la Turba de los Filósofos: "El espíritu no se une a los cuerpos, sino cuando éstos han sido perfectamente purificados de sus impurezas." En esta unión aparecen los mayores milagros, porque entonces se dejan ver todos los colores imaginables, y el cuerpo imperfecto toma el color del fermento, mientras que éste permanece inalterado".

**

Para la lectura de "Semita semitae" hemos utilizado una versión on-line de datos no especificados.

**WEB MADE IN FILOLAND**